
Su voz la llama, educando su extraordinario talento desde las sombras de la ópera donde la inocente corista Christine (Emmy Rossum) tiene su hogar. Sólo la profesora de ballet Madame Giry (Miranda Richardson) sabe que el misterioso "Ángel de la música" de Christine es en realidad el fantasma (Gerard Butler), un desfigurado genio musical que habita en las catacumbas del teatro, aterrorizando al elenco de artistas que viven y trabajan allí. Cuando la temperamental diva La Carlotta (Minnie Driver) abandona, en mitad de una prueba de vestuario, la última producción de la compañía, los entusiastas nuevos dueños del teatro (Simon Callow y Ciarán Hinds) no tienen más opción que convertir a Christine en la protagonista de la obra.. Su fascinante interpretación en la noche del estreno cautiva al público y al fantasma, que se dedica en cuerpo y alma a convertir a su protegida en la nueva estrella de la ópera. Pero no es el único hombre poderoso que se siente impresionado por la joven soprano, pues Christine pronto se ve cortejada por el acaudalado mecenas del teatro, el vizconde Raoul de Chagny (Patrick Wilson). Aunque cautivada por su carismático mentor, Christine se siente innegablemente atraída por el apuesto Raoul, enfureciendo al fantasma y provocando inconscientemente un dramático crescendo de vertiginosas pasiones, feroces celos y amores obsesivos que amenazan con llevar la situación más allá de los límites.
Curiosidades sobre la película
La grabación del reparto original de El Fantasma de la Ópera ha vendido más de 40 millones de copias en todo el mundo y es el disco de su género más vendido de todos los tiempos. Fue el primer álbum de un musical en la historia británica que entró en las listas en el número uno, y desde entonces ha sido oro y platino en Gran Bretaña y Estados Unidos. Las conmovedoras melodías y vibrante partitura le han valido al productor-compositor Andrew Lloyd Webber y a sus colaboradores incontables premios y elogios.
“Andrew ha emocionado a millones de personas en todo el mundo”, dice Schumacher. “ El Fantasma tiene una canción memorable tras otra, con algunas de las más bellas melodías que ha escrito nunca. Y las letras de Charles Hart son impresionantes”.
“Esta música es increíblemente conmovedora y poderosa”, añade Gerry Butler. “La he escuchado mucho ahora, y sigue sin dejar de emocionarme”.
Aunque las composiciones de El Fantasma son pegadizas, las canciones son en realidad muy sofisticadas y difíciles de cantar con propiedad. “La preparación que tenía del Metropolitan Opera no tuvo precio”, dice Emmy Rossum, que empezó a ensayar en la famosa sala de ópera de Nueva York con siete años. “No podría haberlo hecho sin la disciplina que me inculcaron en el Met”.
La versión cinematográfica de El Fantasma brindó a Lloyd Webber la oportunidad de revisar las grabaciones originales y, apoyado en un presupuesto holgado, se dio cuenta de que podía permitirse crear una versión orquestal completa de su admirada partitura. El proyecto también le planteaba el desafío de escribir una canción completamente nueva y grandes secciones de música incidental para complementar el guión.
Para ayudarle a llevar a cabo su visión musical de la película, Lloyd Webber recurrió a su equipo de confianza: el co-productor musical Nigel Wright y el supervisor musical Simon Lee. Wright ha trabajado con Lloyd Webber durante más de quince años, produciendo álbumes y vídeos de bandas sonoras, incluyendo la banda sonora de la película de 1996 Evita . Pero, como explica Wright, “ El Fantasma es la que todos hemos estado años esperando para hacer. Es la más grande”.
El largo proceso de audiciones y casting de El Fantasma -y la decisión de Lloyd Webber de que el reparto fuese capaz de cantar sus partes siguiendo unos standards de alta calidad- requirió que el supervisor musical Simon Lee comenzase su participación en febrero de 2003, siete meses antes de iniciar el rodaje. Lee trabajó con todos los actores principales, asegurándose de que su habilidad vocal se correspondía con las impecables exigencias de Webber. Lee ve su implicación en cada etapa fundamental para maximizar las habilidades del reparto, en particular del Fantasma, interpretado por Gerard Butler. “Gerry no era un cantante curtido en los escenarios, pero había cantado en una banda”, dice. “Ha sido una total revelación en el año que hemos pasado trabajando, y estoy muy orgulloso de sus logros”.
Rodar cualquier película basada en la música implica un gran número de desafíos, pero filmar El Fantasma fue incluso más exigente que cualquier otro musical. Como explica Wright, “En todas las demás películas musicales que he hecho, ensayas, después pre-grabas toda la banda sonora y ruedas a partir de ahí. Lo que hicimos en El Fantasma de la Ópera fue ir un paso por delante del calendario de rodaje, para que las canciones en playback pudiesen ajustarse a las interpretaciones que estaban creciendo y desarrollándose durante los ensayos”.
Este proceso de grabación y re-grabación era constante; incluso había un estudio de grabación instalado en la oficina de Lloyd Webber en los Estudios Pinewood, donde los actores podían, en cualquier momento, ser convocados para grabar nuevas voces y el playback ser alterado para la siguiente escena. Era un proceso totalmente orgánico para los actores y el equipo musical -pero no estuvo exento de dificultades. “Cuando empezamos la producción, estábamos tres semanas por delante del calendario de rodaje, pero al final, sólo íbamos con tres horas de adelanto sobre lo que se estaba rodando”, dice Wright. “Eran las seis de la mañana y estábamos pre-mezclando algo que se iba a rodar a las nueve”.
El Fantasma se rodó utilizando estas pistas en playback provisionales, consistentes normalmente en una orquesta de 28 instrumentos, pero en ocasiones cuando Lloyd Webber lo consideraba necesario para el drama emocional de la escena, se recurría a una orquesta sinfónica completa.
Algunas de las canciones más notables del montaje teatral y la película son “Think of Me”, el aria que lanza a Christine de corista a soprano protagonista; “Angel of Music”, el intenso dueto entre el Fantasma y su joven protegida; “The Phantom of the Opera”, el tema emblemático del Fantasma, con el que seduce a Christine en su guarida bajo la ópera; “All I Ask of You”, la romántica serenata de Christine y Raoul en la azotea; “Masquerade”, la espectacular pieza coral que provoca la más elaborada campaña de terror del Fantasma; y “The Point of No Return”, el escalofriantemente encendido dueto entre el Fantasma y Christine que tiene lugar durante la interpretación inagural de Don Juan Triumphant!, la ópera compuesta por el propio Fantasma.
Patrick Wilson descubrió que su reacción al ver a Butler y Rossum interpretando “The Point of No Return” era similar a la de su personaje cuando Raoul observa la intensidad de la conexión de Christine con el Fantasma. “Pasé tres meses rodando la historia de amor con Emmy, oyendo hablar sobre este otro tipo”, recuerda Wilson. “Cuando finalmente les vi juntos y sentí la pasión que tenían el uno por el otro, fue descorazonador”. |